“Yo no estudié eso”

¿Cuántas veces nos detuvimos de comenzar algo, de emprender algo nuevo, de hacer algo que nos llamaba, por creer que “no sabemos hacerlo”? ¿Cuántas veces nos habremos dicho a nosotros mismos que no conocemos lo suficiente? ¿Por qué hacemos esto?¿Acaso Messi comenzó jugando en una cancha de césped impecable, en Europa, teniendo las mejores técnicas en su cabeza? No… No soy experta en fútbol, pero de lo que conozco, podría decir que muchos de los grandes jugadores comenzaron en una canchita, un potrero, un parque, pateando la pelota, jugando, viendo qué pasaba. A medida que comenzó a pasar el tiempo, muchos comenzaron a profesionalizarse, a encontrar la mejor manera de jugar, a superarse a si mismos. Algunos empezaron a tener asesoramiento profesional y otros siguieron sin él, y de grandes pudieron ser entrenados. Hoy pensaba en cuántos potenciales emprendedores se privan de “largarse a la cancha”, por creer “no saber lo suficiente”. “No tengo el equipo”, “no tengo los botines”, “la cancha no está lista”, ¿cuántas excusas puede uno encontrar? Infinitas. Pero cuando miramos a estos jugadores en realidad nos damos cuenta de que la mejor manera de aprender a jugar es… jugando. Quizás nunca se den las condiciones exactas para emprender, los planetas alineados, el viento en popa y una puerta que se abra mágicamente y diga, “hoy es el día”. Estamos de acuerdo en que hay algunos emprendimientos que son más propicios a funcionar que otros según el tiempo en que se lancen – sobre todo los que están basados en plataformas en internet – pero para la mayoría, nunca va a ser el momento ideal. El momento ideal no existe. Empieza hoy. Empieza hoy y equivócate. Falla, frústrate, decepciónate, chócate contra una pared, y repítelo, hasta que llegues al punto en que dejes de lado tus expectativas acerca de cómo deberían ser las cosas, aprendas a mirar las situaciones de manera objetiva y con el corazón y comiences a encontrar el camino. Pero empieza. Dicen que el primer paso no te lleva a donde quieres ir, pero te saca de donde estás. Si todos los grandes inventores hubiesen esperado a “saber lo suficiente” o a que “las condiciones fueran óptimas”, no se hubiesen generado ni la mitad de los más grandes inventos de la humanidad. Y si empiezas, y te frustras, decepcionas y quieres volver a tu zona de confort, acuérdate de que Edison falló más de 1000 veces antes de inventar la bombilla incandescente. ¿Vas a bajar los brazos por un par de veces que te vaya mal? Los grandes jugadores no se hicieron aprendiendo teorías, aprendieron jugando, largándose a la cancha y empezando a patear…

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